Aikido adultos

Budo

Las artes marciales japonesas se denominan Budo. Aikido es trabajo de Budo y algo más. Budo es lo que conocemos en occidente como Arte Marcial. Aikido basa su estudio en las artes guerreras antiguas, pero variando las técnicas para que no resulten lesivas.

Una de las características de Aikido es que realiza un estudio del Budo desde un punto de vista tradicional a pesar de ser un arte moderno. A diferencia de la mayoría de gendai budo, el Aikido no posee competición. La práctica se realiza en forma de estudio que lleva al perfeccionamiento y la intensidad de la práctica se adapta a cada uno de los practicantes por lo que es apto para cualquier persona independientemente de su edad o sexo. 

Muchas personas se sienten atraídas por las artes marciales, ya sea por interés cultural, por la fascinación que provoca todo lo oriental o por la influencia del cine. Sea cómo sea, y si éste es el caso, esta fascinación se puede canalizar hacia un trabajo muy enriquecedor para el practicante.

Equilibrio

A pesar que el aikido proviene de las técnicas de lucha como el Karate o el Judo, se diferencia de éstos en que no tiene como objetivo el derribar a otros. Podríamos decir que si a alguien le atraen las artes marciales pero se considera una persona pacífica y a la que no le atrae el combate, encajaría perfectamente dentro de la práctica del Aikido. Aikido pretende, en primera instancia, defenderse de una agresión sin dañar, eliminando la noción de enemigo.

Por esto mismo la práctica del Aikido conecta muy bien con las personas que no son violentas o agresivas y que se sienten atraidos por las artes orientales. Además, Aikido va a calmar a una persona nerviosa y va a despertar a una persona demasiado relajada. En definitiva este arte busca un equilibrio en cualquier aspecto.

Desarrollo integral

Este equilibrio del que hablábamos solo puede alcanzarse a través de un trabajo global cuerpo-mente-espíritu. Es por esto que en una clase de Aikido se trabaja de forma integral sobre el individuo. Una buena técnica es importante, pero no es suficiente para la práctica del Aikido. Una mente en calma también resulta crucial, pero sin una técnica adecuada o un espíritu conciliador no nos acercará al Aikido. El hecho de tener que trabajar a nivel integral también nos ayudará a alcanzar el equilibrio tan deseado.

Ejercicio físico

Además, el Aikido implica un trabajo físico de coordinación, resistencia y también musculatura de los grandes grupos musculares. Mientras el practicante está estudiando, repitiendo los movimientos, rodando por el suelo, levantándose para volver a atacar, está trabajando la resistencia aeróbica, la fuerza explosiva, la coordinación, los reflejos, la percepción, esquema corporal, etc.

Aikido resulta un ejercicio de lo más completo.

...mucho más...

El practicante de Aikido que supera los primeros años de práctica, va descubriendo que el camino del Aikido no tiene fin. Algunos, al descubrir esto, abandonan, pues solo están centrados en objetivos. Nuestro arte es un Do, un camino, y como tal, no tiene meta. El pulimiento personal siempre puede ir más allá. 

Aikido es un estudio del espíritu, de la esencia, del origen de todo. A través de la práctica, vamos descubriendo distintos niveles de conexión con el compañero. También observamos como nuestro cuerpo cambia y es capaz de moverse con mayor facilidad. El Budo original, y el Gendai Budo(o Budo moderno) en especial, nació con este objetivo: descubrirse a si mismo y mejorarse. Sin la competición, Aikido mantiene este objetivo original.

Los que hemos practicado muchos años, sabemos esto y ya no nos planteamos un fin, tan solo deseamos poder seguir practicando, porque nos da equilibrio, calma, disfrute, vida.